Manzaneda de Cabrera, un pueblo de León de 20 habitantes a los que a todos los ha tocado el Gordo.

Estos días leíamos que en la localidad de Manzaneda de Cabrera, un pequeño pueblo de la montaña de León y que cuenta con solo veinte vecinos censados, la suerte les ha visitado ya que llevaban un décimo con el número 79432, primer premio de la Lotería de Navidad 2025.

La provincia de León, fue una de las zonas más afectadas por la gran ola de incendios que golpeó España en el verano de 2025, considerada una de las peores de las últimas décadas. La sequía extrema, temperaturas muy altas y vientos intensos favorecieron la rápida propagación de los fuegos. Algunas llamas llegaron a amenazar zonas naturales muy valiosas, como Las Médulas, un paraje declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y obligaron a evacuar o confinar a centenares de vecinos de pequeñas localidades del oeste leonés.

Que a Manzaneda de Cabrera le haya tocado la lotería puede verse como un golpe de suerte puntual, casi milagroso, en un territorio acostumbrado a luchar contra la escasez. En pueblos pequeños, donde cada euro cuenta, un premio así no solo supone alivio económico inmediato para las familias, sino también un cambio anímico colectivo: devuelve la ilusión, genera iniciativas y hace visible al pueblo más allá de su aislamiento. La suerte, en este caso, actúa como una inyección repentina de recursos en un lugar donde normalmente llegan de forma escasa por el número de habitantes que tiene.

En mi opinión y desde otro punto de vista, la lotería simboliza algo más profundo: la importancia de disponer de recursos económicos para poder decidir el futuro. Cuando un pueblo tiene dinero —venga de un premio, de ayudas públicas o de inversión— puede plantearse iniciativas que antes eran imposibles: rehabilitar viviendas, apoyar pequeños negocios, mejorar servicios básicos o impulsar proyectos culturales y turísticos. El dinero no fija población por sí solo, pero sí crea las condiciones para que la gente pueda quedarse o incluso regresar. Sin recursos, las buenas ideas mueren; con ellos, se convierten en oportunidades reales.

Sin embargo, también es importante no confundir la suerte con una solución estructural. Que toque la lotería es excepcional, pero lo que de verdad combate la despoblación es que esos recursos se transformen en proyectos duraderos y en una visión compartida de futuro. En ese sentido, la fortuna de Manzaneda de Cabrera sirve como ejemplo: muestra lo que ocurre cuando un pueblo recibe ingresos y tiene margen para actuar. La lotería no repuebla, pero da tiempo, oxígeno y capacidad de reacción; justo lo que necesitan muchos pueblos para hacerse más fuertes y no desaparecer del mapa.

En Soul Vibes Association nos comprometemos a preservar la esencia de las comunidades que lo necesitan, reconociendo en sus historias y legados la fuerza que las mantiene vivas.

Creemos en el respeto, la solidaridad y la dignidad como valores fundamentales para resguardar su identidad, de modo que pueda transmitirse de generación en generación, asegurando que nunca se apague su voz ni su lugar en el mundo.

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